Linfomas literarios


  

4a98d1e5c3620a019767c1019cdffff7187eaa6b          “No hay, realmente, más precio que la muerte; entonces, incluso morir no es pagar un precio demasiado alto” si lo que se busca es una emancipación radical del pasado. ¡Viva la muerte! bajo el signo de Marte, al auspicio de la lucha y la creación. Morir protestando.

                  Zorn, en alemán, significa furia, cólera. De cuando la vida, apagándose, sabe hablar enfurecida desde el más allá de su inminente extinción para saldar cuentas con todas las ratas de la existencia. Parafraseo: pierdo la batalla contra el cáncer a mis 32 años, pero escupirlos a todos en la cara, sobre todo a mi familia de burgueses degenerados, constituye, a pesar de todo, en mi inmensa derrota, una última pequeña victoria.

                  La literatura como reino de la desesperación: “No me afligen las penurias pasadas, sino el hecho de que sigan actuando, siempre incesantemente. No es el peso del pasado lo que me agobia, sino no entrever un final tampoco en el futuro, es eso lo que no puedo soportar”.

            La lectura de este libro resulta una experiencia demoledora tanto mental como físicamente. Llega un momento en que uno quiere que ya acabe porque no sólo se hace insoportable la repetición de su vengativa y caustica agonía sino porque también consigue transmitirle a uno el temor de que le contagiara su carcinoma. Recuerda a las películas de Bela Tar, como el Caballo de Turín (2011), que buscan escaparse de su condición de objetos de arte para convertirse en objetos de tortura y de este modo poder asaltar al observador en su modorra y propinarle un merecida (o no) paliza. Leer como experiencia del sufrimiento para los que saben o han escogido sufrir.

                He aquí un fragmento desgustación para los más timoratos:

            “En la teología cristiana se expresa la idea de que Jesús es clavado en la Cruz constantemente, a cada instante de la eternidad; y yo puedo comprender esta idea, aunque con el signo contrario. Comprendo que la humanidad atormentada clave constantemente a Dios en la cruz, y sé también por qué: lo hace de rabia por todo lo que Dios le ha hecho al mundo, ése es el motivo por el cual la humanidad clava a Dios en la Cruz. Creo que también yo soy uno de aquellos que crucifican a Dios, porque lo odiamos, y queremos que muera constantemente.”

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